Y hoy era ya la cuarta semana sin él, cada día más difícil, intentaba ocultar mi tristeza, intentaba hacer creer a todos mi bienestar pero no lo estaba, para nada.
El tema de Nash ya había acabado y ahora sólo nos cruzábamos sonrisas si nos veíamos al entrar a casa.
Niall por su parte seguía fingiendo su relación con Isa, no podia decir que no me dolía, porque lo hacia, y mucho, pero llevaba unos días que a penas salía de mi habitación.
-¿Qué quieres de cenar Ais?Me dijo Ashton.
Ashton seguía ahí, intentando ayudarme, intentando hacerme sentir bien, sin éxito, pero al menos lo intentaba.
-No tengo hambre Ash, gracias.Forcé una sonrisa.
Este se acercó a la esquina de mi cama y resopló.
-Tampoco has comido Aisling, pensé que esto iba a mejor.
Cerré los ojos con fuerzas y desvié la mirada.
-Estoy bien, es sólo que no tengo hambre.
-Como quieras.Dijo levantándose.
Me dio un beso en la frente y se fue.
Otra vez sola, otra vez yo y mi cabeza, mi peor enemigo.
Mi móvil sonó.
-¿Sí? Contesté.
-Hola mi amor.
Me dolía tanto oír su voz tan lejos, tan distante.
-Hola.Conseguí decir sin dejar caer una lágrima.
-¿Cómo estás?
-No lo sé.
El se rió, lo cual me desconcertó.
-¿Por qué te ries? Le dije.
-Me río porque no me abres la puerta.
En ese momento me levanté de la cama y corrí hacia la puerta del apartamento, dejé caer el móvil en el suelo sin preocupación ninguna sobre si se había roto o no y abrí la puerta.¿Era cierto? ¿Estaba pasando? ¿Era él? Me quedé quieta, con la mano sobre la boca y con los ojos inundados de lo que eran mis lágrimas, el seguía riendo, mirando al suelo y esperando a que yo reaccionara.
Al fin conseguí tirarme a sus brazos, lo abracé como si nunca lo hubiese abrazado nunca, lo besé como ni no hubiese gustado de sus labios nunca, lo miraba y lo remiraba, no podía dejar de llorar.
Llevaba cuatro semanas llorando día tras otro por su ausencia y ahora le tenía ahí, le tenía a mi lado, le tenía por y para mi.
Conseguí separarme de él y el sonrió.
-Hola mi vida.
Su acento irlandés me hizo sonreír de nuevo.
-¿Cómo?Conseguí decir.
De nuevo sonrió.
-Porque te quiero.Seguido con un dulce y largo besos en los labios.
Le miré y le acaricié los labios, estaba tan sumamente enamorada de él, de todas y cada parte de su cuerpo, de la manera en la que me trataba, de la manera en la que me miraba, de la manera en la que me besaba y me hacía sentir.
Me cogió la mano y pasó dentro de la casa.
Ashton se levantó y fue corriendo hacia él.
-¡Hermano!Seguido de un abrazo.
Seguía sin ser consciente.
-Ven.Me dijo cogiéndome la mano.
Salimos del apartamento y bajamos las escaleras corriendo, abrimos la puerta del portal y sin importarnos las tantas miradas de los paparazzi corrimos calle abajo.
-¿Dónde me llevas?Dije frenando.
-¿No confías en mi?Dijo sonriendo.
Claro que lo hago, era la persona en la que más confiaba, confiaría mi vida.
Llegamos a un parque, no había apenas gente, en un banco había un señor mayor leyendo el periódico y al lado una pareja con lo que supuse que era su hija de uno o dos años aproximadamente.
Niall se tumbó en el césped y me hizo una señal para seguirle, me tumbé y me sonrió.
-Te quiero, recuérdalo.Me dijo.
Le acaricié el pelo y lo besé, una y otra vez.
Era tan feliz, llevaba tantas semanas, tantos días, horas, y minutos deseando que este preciso momento se hiciera real.
Me apoyé en su pecho y el me acarició el pelo.
Me levanté de golpe.
Todo había sido un sueño, todo había sido una mentira, todo había sido fruto de mi imaginación.
Una noche más, un día más, despertándome a las cuatro de la mañana, mismo sueño, misma situación.